Como ya sabéis desde Financiatelo, queremos ampliaros conocimientos acerca del mundo del motor y aunque muchos de vosotros ya sabréis de su significado, hoy vamos a hablaros de lo que es un coche sleeper.

Como podéis intuir la palabra sleeper deriva del inglés y su traducción literal viene siendo durmiente. Y por ahí van los tiros, podríamos resumirlo como un coche aparentemente soso (poco llamativo) pero con un interior (motor) con un potencial por encima de la media, es decir que en el momento que se despiertan son una bestia, un lobo con piel de cordero…

¿Cuántos tipos de sleeper hay?

Sin lugar a duda, podríamos destacar dos tipos de coche sleeper. Los que vienen así de casa (salidos tal cual del concesionario) y los modificados a posteriori (transformados por los dueños de los automóviles).
Te ponemos unos cuantos ejemplos de cada uno de ellos:

Sleeper de fabrica:

  • Renault Safrane (1994) El Renault Safrane salió al mercado como la berlina de lujo de la marca francesa. Lo que nadie se esperaba es que hubiese una versión V6 biturbo con tracción a las cuatro ruedas que rendía 268 CV y 365 Nm de par, algo nada desdeñable para el 94.

 

El Safrane contaba con un interior repleto de lujo: asientos, consola y salpicadero en piel, climatizador bizona, teléfono, suspensión neumática… que lo dotaban de todo el lujo disponible en la época y que a pesar de sus 1.780 kg lo hacían ágil y rápido. Un sleeper con todas las letras.

  • Peugeot 405 (1993)Está edición denominada T16 del modelo francés, es un sleeper en toda regla. Apenas podía diferenciarse exteriormente del 405 normal por un detalle en los paragolpes, un discreto alerón y unas llantas específicas.

Pero cuando llegábamos al tema prestacional la cosa cambiaba (y para bien). Está berlina era capaz de arrojar a su conductor la friolera de 220 CV y 324 Nm de par con su motor 2.0 turbo acompañado de la tracción integral.

 

Sleeper a posteriori:

  • Chevrolet Sprint (1988)
    Este utilitario de finales de los años ochenta, pasó sin pena ni gloria en el mercado estadounidense. Su aspecto algo soso y su motor 1.0 de apenas 50 CV no despertaba muchas pasiones, simplemente era correcto para trasladarse del punto A al punto B.

Pero en esta unidad, alguien tuvo la genial idea de dotar al Sprint de un motor 6.3 V8 sobrealimentado por dos turbocompresores dando la friolera de 945 CV. Sin duda lo más llamativo es su aspecto exterior, en el que aún conserva los tapacubos de 12 pulgadas y su color de origen. Esto es un sleeper con todas las letras.

  • Volkswagen Golf (1989)
    Todos conocemos el Golf, el modelo más representativo de la marca alemana. En el caso que nos ocupa os hablamos de la segunda generación, un vehículo que en su tiempo denotaba cierta calidad por los materiales utilizados, sin llegar a ser un coche de lujo y por su motor muy fiable de 69 CV.

¿Pero que os parece si os digo que este Golf puede adelantar a súperdeportivos de Ferrari o Mclaren sin despeinarse? ¿Brujería? Se trata del sleeper más bruto que nos hemos encontrado hasta la fecha. Este “modesto” compacto cuenta con un motor 2.0 de cuatro cilindros y un turbo que sopla a 4,4 bares de presión gestionado todo por un cambio secuencial y una tracción a las cuatro ruedas necesaria para domar los 1.233 CV. Te dejamos el video de este sleeper porque no tiene desperdicio.