Después de horas y horas buscando el coche de tus sueños ¡por fin lo has encontrado! Y ahora aparece el gran temor: ¿estará el coche tan cuidado como me han dicho? ¿Saldrá todo bien?

Desde Finánciatelo queremos darte algunos consejos para que puedas aplicarlos cuando vayas a ver el que puede ser tu nuevo coche 🙂

VISTA Y OÍDO, LOS PRIMEROS SENTIDOS QUE ENTRAN EN JUEGO

Muchas veces lo único que nos preocupa al comprar un coche es el cuentakilómetros ¡Pero hay muchos otros signos que pueden ayudarte a saber que estás acertando en la compra de tu coche a un particular!

El aspecto general

¿Qué sensaciones te da el coche cuando lo miras por fuera o te subes? Habitualmente, una persona que ha sido cuidadosa con el vehículo, no lo habrá tenido solo cuidado “estéticamente” si no que lo habrá cuidado por dentro y por fuera. Esto es un primer filtro muy superficial y después deberemos profundizar en el estado con más detalle. Aprovecha para revisa el coche por fuera, mirando con detalle si hay alguna zona oxidada.

Es fundamental que abras el capó y mires el motor

Verificar que está en buenas condiciones nos acerca al éxito en la compra. Si en las juntas ves algún tipo de fuga o goteo de algún líquido, ves uniones extrañas con pegamentos o masillas es mejor ponerse alerta. Son indicadores de que algo va mal o que ha ido mal en el pasado. Otro truco es observar el tapón que suele haber en la parte superior del motor. Si vemos una sustancia pastosa o incluso sólida tenemos un claro signo de que el motor no está en perfecto estado. Además, con el capó abierto verás que hay muchos tubos. Un pequeño consejo si no eres mecánico es tocarlos para detectar que no está acartonados o excesivamente duros como para que puedan pasar líquidos.

Tienes que averiguar (¡puedes preguntar al propietario!) si el coche que nos gusta monta correa o cadena de distribución. Una revisión de la misma nos evitará problemas en un futuro. Es interesante, en caso de que monte correa de distribución, consultar al actual dueño si la ha cambiado y si conserva las facturas.

¡No tengas miedo a mancharte las manos! Es muy útil comprobar el nivel de aceite (recuerda siempre hacerlo en frío y con el coche aparcado en un terreno plano). Lo ideal es que el nivel de aceite en la varilla se encuentre entre la marca máxima y la mínima.

 

Llega el momento de que busques el depósito más colorido posible: el del anticongelante. Así, podrás chequear el nivel. Para ayudarte te indicamos que suele tener colores muy llamativos como verde, amarillo o rosa.

Arrancar el vehículo es otro de los pasos claves y no lo debes hacer a la ligera

Cuando arranquemos tendremos que afinar nuestro oído: ¿el coche suena bien? ¿Percibes algún ruido extraño o tienes la sensación de que se queda un poco atascado? ¿Es muy inestable el ralentí?

Con el motor arrancado, es ideal que te bajes del coche y te acerques al escape para verificar de qué color es el humo que sale. ¡Ojo si es muy blanco o si es excesivamente negro! También saltarán todas las alertas si es azul. No debemos preocuparnos si hace mucho frío y un coche tira algo de humo antes de “entrar en calor” ya que esto sí que es algo completamente normal.

Es momento de que te acerques a los neumáticos

Tienes que verificar que no tienen rajas ni grietas y que el desgaste es uniforme. En los neumáticos, siempre aparece la fecha de fabricación de los mismos y este dato puede ser de utilidad. Por otro lado, aprovechamos para explicarte que todos los neumáticos tienen unos testigos de desgaste que te ayudarán a saber aproximadamente cuanta vida le queda a una goma. No obstante, hemos de ser conscientes de que compramos un coche usado y, por tanto, que este elemento de desgaste no este nuevo no significa que el resto del coche esté en mal estado.

 

Aprovecha para revisar la suspensión. Cuando vayas a ver tu nuevo coche puedes apoyarte en el capo, encima de una de las ruedas y hacer un poco de fuerza hacia abajo. Si al quitarnos el coche se mueve como si fuese una gelatina ¡cuidado con el estado de la suspensión! Hazlo con cuidado, no maltrates el coche, pues el propietario puede sentirse molesto.

Súbete al coche con ojos analíticos

Revisa el equipamiento eléctrico: aire acondicionado, elevalunas eléctricos, retrovisores, etc. Comprueba todos los testigos que aparecen encendidos en el cuadro para verificar que no hay averías.

Un truco interesante es valorar si el volante, el pomo del cambio de marchas o incluso el cinturón están excesivamente desgastados para el kilometraje que tiene el coche. Recuerda que el volante, la palanca de cambios y el embrague son elementos que pueden ayudarte a saber el uso que ha tenido el coche.

 

 

MANOS AL VOLANTE

Siempre es importante pedir una prueba de conducción, pero debemos hacerla con respeto hacia el dueño del coche y pensando en como nos gustaría que tratasen a nuestro vehículo: para probar un vehículo a fondo no hace falta “maltratarlo”.

Por supuesto, es importante que el dueño del coche entienda que lo queremos es hacer una prueba de conducción para verificar que todo está en orden en el coche que vamos a comprar. Es interesante que el vendedor nos acompañe en esta prueba por dos motivos:

  • Así el dueño del coche estará más tranquilo al ir él en el vehículo.
  • Podemos consultarle dudas que nos surjan mientras probamos el que puede ser nuestro nuevo coche.

¿Qué recorrido hacemos?

Lo ideal es probar el coche tanto en un recorrido de ciudad como en carretera y siempre con la radio apagada para poder oír cualquier ruido sospechoso. Normalmente, 10 minutos son suficientes para verificar aspectos como:

  • Si todas las marchas entran y salen bien ¡incluida la marcha atrás!
  • Si el volante tiembla a velocidades superiores a 100k/h, puede que tengas que hacer equilibrado (tranquilo, es una tarea de mantenimiento sencilla y económica)
  • Si el coche se desvía cuando circulamos en línea recta y nos toca ir rectificando todo el rato la dirección ya que es muy probable que tengamos que alinearlo (como el equilibrado, es un mantenimiento habitual y su coste es bajo)
  • Si al frenar oímos ruidos (puede deberse al mal estado de las pastillas, por ejemplo) o notamos que el coche no frena con la rapidez que se le presupone.

No olvides valorar aspectos como si te encuentras cómodo con el puesto de conducción, porque aunque no se trate de algo mecánico es muy importante a la hora de tomar la decisión de compra.

No solo hay que estar atento mientras estamos al volante

La prueba no acaba en la carretera, una vez aparques el coche, la “inspección” continua:

  • Revisa, sin apagar el motor, unos 5-10 minutos después de aparcar que no hay manchas de aceite o refrigerante en el suelo.

No olvides que siempre es muy difícil detectar problemas técnicos, como un eventual desgaste de los amortiguadores, si no tenemos conocimientos avanzados por lo que nuestro consejo es, ante cualquier duda, acudir a un profesional.